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miércoles, 21 de febrero de 2018

Los ensanches españoles.

Paseo de Gracia, Barcelona.
  No es muy común aquí en Andalucía, pero en muchos lugares, más allá de intramuros, del centro histórico, existen una serie de barrios de ordenada organización, cuyo origen hay que buscarlo a finales del XIX o principios del XX. Se tratan de los típicos ensanches que prosperaron, sobre todo en las ciudades más ricas e industriales de la época. Es algo que llegó con la segunda Revolución Industrial, y la generalización del ferrocarril, que empezaba a unir distantes lugares de España. Aunque hay que afirmar, que el fenómeno urbano de los ensanches, es prácticamente europeo, occidental, casi afirmaría, aunque también se dio en territorios coloniales de otros continentes que fueron gobernados por una metrópoli, un ejemplo de ésto es el Ensanche de Tetuán, capital administrativa del Protectorado español de Marruecos. En países cuyas ciudades son prácticamente de nuevo cuño, el fenómeno apenas se aprecia, ya que no suele haber un centro histórico anterior al XVIII, por lo demás, el propio núcleo urbano ya nació con formas ortogonales, como sucede en Nueva York o México DF.

  Dentro de España, ya llegada de la modernidad y los avances científicos, lo tradicional solía ser el derribo de las viejas muralla medievales que daban lugar a paseos o ámplias avenidas, muchas ajardinadas, como sucede con las famosas Ramblas de Barcelona. No obstante, hay muchas que supieron conservar casi todo o parte del amurallamiento de la parte antigua, como sucede con Melilla. Ahora bien, ¿que ciudades españolas tienen ensanche?, ahí van algunas: 
  • Barcelona: tiene tal vez, el ensanche más famoso de nuestra nación, y donde se concentra algunos de los más famosos monumentos de la localidad, como la Sagrada Familia, la Pedrera o la Casa de los Pinchos, entre otros muchos. Ideado y ejecutado por Idelfonso Cerdá a finales del XIX, es el mayor ensanche español, y el más poblado. Y para mi gusto, el más ordenado y el mejor planificado de todos; dividido de forma ortogonal, en cuadrículas con chaflán y cruzado por una avenida Diagonal, que agiliza al tráfico para que pueda atravesar la urbe. 
La Pedrera, emblema del Ensanche.

Chaflán en La Diagonal.

  • Madrid: tiene varios ensanches y proyectos urbanizadores, entre los más famosos se encuentra el Barrio de Salamanca, es un barrio de origen burgués, y de los de mayor nivel de vida en Europa. Diseñado por Carlos María de Castro y Carlos Ibáñez, y promovido por el Marqués de Salamanca, tiene una arquitectura elegante, muchas veces de corte francés. Hay varios edificios notables, como la Casa de las Bolas, el Convento de las Maravillas o el Mercado de la Paz. Otro ejemplo de ensanche, esta vez de tipo ciudad- jardín, se encuentra en la llamada Ciudad Lineal, ideada por Arturo Soria, pocos chalets originales quedan de entonces. 
Biblioteca Nacional.

Puerta de Alcalá, límite del barrio.

  • Pamplona: El ensanche pamplonés se divide en dos: el Primer Ensanche, que quedó en unas pocas manzanas a causa de las prioridades defensivas por parte de instituciones militares; y el segundo, tras la I Guerra Mundial, cuando se demostró que la aviación hacía inútil el cinturón defensivo de murallas que rodea el núcleo central. Ambos tiene la típica urbanización reticular, si bien el segundo, tiene herencia directa del ensanche barcelonés. Entre los edificios más destacados se encuentran el Teatro Gayarre o el Palacio de Navarra, en el segundo, o el edificiod el Parlamento en el primero. 
Típico chaflán.

Teatro Gayarre.

  • Málaga: Aquí en Andalucía, tan sólo está reconocido como tal, el pequeño ensanche malagueño, no siguió la estela de Cerdá, sino que opta por modelos de la Ilustración. A finales del XIX, y tras la ampliación del puerto, el terreno ganado al mar, delimitaría el futuro ensanche Heredia, llevado a cabo en 1.929 por el arquitecto Daniel Rubio. Entre los edificios más destacados se encuentran el Teatro Alameda o el edificio de La Equitativa.
Vista de la ciudad, el ensanche, al fondo a la izquierda.

  • Tetuán: No es actualmente una ciudad española, pero en tiempos fue capital administrativa del Protectorado español, y por ello, la ciudad, y sobre todo el el ensanche sigue conservando un marcado sello español. De hecho, la arquitectura es de corte regionalista, similar a las de Sevilla o Cádiz, en un imaginario ensanche que se hubiera dado en la capital hispalense o en Jerez de la Frontera. Tanto edificios como ensanche fue diseñado por Carlos Óvilo. Aún así, existen edificios de corte racionalista o del tipo tradicionalista tan propio de la primera época de Franco. Dicho ensanche se adapta a la antigua medina, respetándola, y se articula en torno a una plaza central, de forma circular.
Vista de una plaza en el Ensanche Español.

   En Andalucía no hay más ensanches, pero podrían considerarse como tales, ya que fueron ambiciosos proyectos urbanísticos:

  • Sevilla: Exposición del 29, y Avenida de las Palmeras.  Curiosamente, la ciudad hispalense, pese a tener entidad para ello, y ser un importante nudo para el ferrocarril en Andalucía, no gozó de un gran proyecto a finales del XIX; éste llegaría con la Exposición internacional de 1.929, con el famoso recinto de pabellones en torno al Parque María Luisa, pero no fue lo único, la prolongación de la Avenida de las Delicias, vertebradora de la exposición, da lugar a la Avenida de la Palmera, donde se ejecutan más pabellones y una serie de viviendas, también de corte regionalista, al modo de ciudad- jardín. Otro proyecto de viviendas, al parecer de carácter social, a primeros de siglo, o en la II República, se da en el otro extremo de la ciudad, más allá de la Ronda de Capuchinos. Aunque es algo que deduzco por su similitud con las casas baratas de San Fernando (Cádiz), sin tener datos concretos. Son unifamiliares y casas bajas, de corte regionalista, y con un barrio ordenado en cuadrículas. 


Detalle del parque.

Plaza de España.
    Otros casos fueron producto del periodo ilustrado del XVIII, precursores de dichos ensanches, destacando uno de los escasos ejemplos:
  • Cádiz: Barrio de San Carlos y La Viña. Nacidos con diferente carácter, fueron ambiciosos proyectos urbanísticos en el XVIII, viniendo a ocupar espacios vacíos de intramuros (de ahí reside la diferencia con el típico ensanche). El primero nace de la mano del Conde O' Reilly, y tiene una trama reticular que se adapta a las murallas del mismo nombre, y es de típico carácter burgués, con amplios palacetes de corte neoclásico. El segundo barrio, tuvo un carácter más social, de construcciones hechas para los pescadores de La Caleta con viviendas populares. 
Barrio y muralla de San Carlos.

Calle típica de La Viña.

   Termino aquí una larga entrada, en el que se resume, a groso modo, algunos de los grandes proyectos urbanísticos de nuevo cuño en España. Siento haber desechado explicar más sobre otros ensanches de otras ciudades que bien lo merecían, como Vitoria, Valencia o San Sebastián, pero al no tener material gráfico sobre ellas, he optado por la prudencia. Un saludo desde el sur.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Plazas III

 Continuamos con una tercera entrega de algunas plazas españolas destacadas, sobre todo del sur español. Empezamos hoy por la letra M, y terminamos por la P, como en las anteriores, las hay de todo tipo, recogidas, grandes, ajardinadas, diáfanas, concurridas, escondidas, populares... Ahí van:
  • Marbella. Plaza de Fernando Alcalá. Pocos imaginan que dentro de la capital del lujo de la Costa del Sol, se pueda encontrar un bonito, y muy andaluz, centro histórico, donde se pueden observar las murallas de una fortaleza, varias iglesias, algunas medievales, y rincones como esta plazoleta, al lado, de la principal (de los Naranjos), y junto a un templo mudéjar del XV, la ermita de Santiago. En el centro, una bonita fuente de mármol embellece este espacio urbano.

  • Marchena. Plaza del Cardenal Spínola. Bonita y diáfana plaza escalonada, situada en el centro de la localidad sevillana. Presidiendo la panorámica se encuentra se encuentra la iglesia de San Juan, de grandes proporciones, y en estilo gótico mudéjar, que además, destaca por su patrimonio, tan valioso como desconocido, con varias esculturas de Alonso Cano y hasta nueve cuadros de Zurbarán. En frente se encuentra el barroco palacete de Nicolás Díez, y en un lateral, y del mismo estilo, la Casa Fábrica. El nombre de este rincón corresponde al cardenal de origen isleño nacido en la Calle Comedias. 

  • María. Plaza de la Encarnación. La pequeña localidad serrana, situada al norte de la provincia de Almería, a 1.198 metros de altitud, tiene en el centro de la población a una amplia plaza despejada y diáfana, rodeada de bancos y plátanos de sombra que bordean al espacio urbano. Presidiendo al mismo, se encuentra el templo cuya advocación le da el nombre; en un simple y bello estilo mudéjar y renacentista, del siglo XVI. Frente a la iglesia, el Ayuntamiento, barroco del XVI, y en un lateral Los Caños de la Plaza, antigua fuente, presidida por el águila bicéfala de la casa de los Austrias.

  • Medina Sidonia. Plaza de España. Apodada La Alameda, es una bonita y elegante plaza que es alma de la localidad asidonense: punto donde se realizan todas las citas lugareñas, fiestas, concentraciones y demás, así como lugar de recreo de bares y compra de dulces para los turistas de las localidades vecinas. Es una plaza de tamaño medio, abierta, y poco arbolada;  originaria según parece del XVI, sus bancos, con los hierros forjados y las farolas, son del año 1.858. Se encuentra presidida por el magnífico edificio del Ayuntamiento, estratificado en estilo según los pisos, el primero es manierista del siglo XVII, para continuar con el barroco y el neoclásico del XIX, en el tercer y última planta. En el interior, existen algunas esculturas romanas.  

  • Minas de Riotinto. Urbanización de Bellavista. Programada urbanización realizada por la compañía minera británica Rio Tinto Company Limited, para los ingenieros y trabajadores de dicha nacionalidad. En el centro de la misma, una amplia y ajardinada plaza, donde se encuentran las pistas de tenis, así como el Club Inglés, lugar al que no todo el mundo, podía acceder. El resto de viviendas, están formadas por una arquitectura que mezcla la tradición inglesa con la andaluza, y que por su tamaño mide el rango del habitante en la empresa.

  • Moguer. Plaza de las Monjas. Enorme y diáfana plaza, llena de vida a lo largo del día, ya que en un lateral se encuentra varios bares y tiendas. De aspecto rectangular, y alargada, está sujeta a las formas del convento de Santa Clara, un enorme complejo religioso que es una de las mayores joyas mudéjares de España, y que también estuvo vinculado a los acontecimientos colombinos, de ahí el busto del Almirante Cristóbal Colón.
  • Niebla. Plaza de Santa María. Bonita plaza arbolada de palmeras, y presidida por la enorme iglesia de Santa María de la Granada, cuyo origen corresponde al de una mezquita, de la que se conserva el espectacular alminar, que hace las veces de torre campanario, así como el patio de los naranjos. El resto del templo tiene varios estilos, predominando el gótico, y sobre todo el mudéjar. En un lateral de la plaza encontramos al Hospital de Nuestra Señora de Los Ángeles, originario del XVI, y uno de los monumentos principales de la ciudad. Al otro extremo, el edificio consistorial.

  • Olite. Plaza de Carlos III, el Noble. Nos trasladamos al norte español, en la monumental localidad navarra, toda una joya medieval, donde en la plaza mencionada, se encuentra el famoso castillo palacio que le da fama, con sus famosas torres de remate cónicas. A la plaza se entra por una puerta  de arco apuntado, a través de la torre medieval del Chapitel. En un extremo se encuentra el Ayuntamiento, obra del principio del XX, y en el centro, una bonita fuente en el centro, que termina de embellecer al lugar.

  • Olvera. Plaza de la Iglesia. Alma y resumen de la localidad, situada en la parte más alta de la misma, y donde se encuentran sus dos principales monumentos, el castillo nazarita, que fue frontera del Reino de Granada, así como la parroquia de Nuestra de Señora de la Encarnación, una enorme joya neoclásica con porte catedralicia, y torres campanario gemelas, conserva en un lateral, el ábside mudéjar del anterior templo. El museo local, restos de murallas, y un mirador con vistas a la ciudad, así como al paisaje circundante, completan el lugar. 

  • Osuna. Plaza Mayor. La monumental ciudad ducal, orienta a muchas calles con vistas a sus principales monumentos: la Colegiata y la Universidad. Situados ambos en el punto más alta de la localidad. Pero la plaza no solo es destacada por sus vistas al templo colegial, sino que también concentra edificios singulares, como la iglesia del convento de la Concepción, originario del XVI, el edificio del Ayuntamiento, originario del mismo siglo, pero muy reformado interiormente, o el Casino, obra ecléctica de 1.820. En el centro una bonita fuente adorna el paisaje.

  • Palma del Condado. Plaza de España. Bonito espacio urbano, que es el centro geográfico y sentimental de la localidad, que resume toda la esencia andaluza típica, como son las palmeras alineadas y alternando con los bancos de hierro forjado, y con una bonita fuente en el extremo  contraria a la iglesia de San Juan Bautista, una maravilla del barroco sevillano, que presume junto a la de Moguer, con ser el templo más grande de la provincia de Huelva. Así como un par de palacetes, como la neoclásica Casa Tirado, actual Ayuntamiento, o la de los Arcos, el edificio más antiguo de la localidad, del XVI, además del Teatro España o el regionalista Casino.

  • Palos de la Frontera. Plaza de Juan Pablo II. Plaza al borde la pequeña población de palos, y que se sitúa entre la mudéjar iglesia parroquial de San Jorge, y frente a los restos del castillo, que se sitúa en el punto más alto. Al otro lado, se encuentra la Fontanilla, donde los barcos, entre ellos, las tres Carabelas de los Pinzones y Colón, se abastecían de agua. 

  • Pamplona. Plaza Consistorial. Rincón famoso gracias a las retransmisiones de los chupinazos en los archiconocidos San Fermines. Sin embargo, hay que retroceder a la Edad Media, cuando en este punto se elimina los límites de los tres burgos que compusieron el origen de la ciudad. La joya barroca que supone la fachada del Ayuntamiento, preside una plaza, que parece mayor en la televisión, y que es confluencia de caminos dentro del centro histórico. 

  • Priego de Córdoba. Plaza de San Antonio. Entre las callejuelas del Barrio de la Villa, centro histórico de la ciudad, antigua villa medieval de origen árabe, cuya esencia todavía impregna la zona. El carácter cordobés y andaluz, se puede observar en esta pequeña plazoleta, adoquinada con cantos, y de casas con paredes blancas adornadas con multitud de macetas y platos de cerámicas, además de azulejos con motivos religiosos. Rincón fotogénico, del que es fácil enamorarse.

 Termino esta tercera entrada sobre las distintas plazas de nuestra nación, espero sin más, que tengan una buena entrada de año. Un saludo desde el sur.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Plazas II

 Continuamos una segunda entrada , relacionada con las distintas plazas que he seleccionado, y seguimos con el orden alfabético de las mismas. Digo lo de siempre, son criterios subjetivos, de mi propio gusto. Así pues ni están todas, ni son todas las que están. Ahí va la siguiente tanda:
  • El Puerto de Santa María. Plaza de España. La localidad portuense destaca por su ordenado urbanismo de calles ortogonales, en las que se pueden encontrar algunas plazas llamativas, sin embargo, el alma de todas es la mencionada aquí, y en el que se puede encontrar a la iglesia Mayor Prioral, una joya que mezcla el gótico con el barroco y el plateresco. Así como varios palacetes, de los cuales, en uno se encuentra el Museo Municipal, en un palacete barroco y otro a destacar es el de los Duques de Medinaceli, de corte neoclásico.

  • El Toboso. Plaza de Juan Carlos I. La localidad de Dulcinea, la amada de Don Quijote, conserva una hermosa plaza donde destaca la silueta de la iglesia de San Antonio Abad, joya renacentista del XVI. Pero no es lo único, al ser una localidad tan vinculada al Quijote, justo al lado de la parroquia, se encuentra el Museo Cervantino, digno de visitar para los amantes de la literatura, pues en él hay varios ejemplares del Quijote, en varios idiomas, y firmados por distintos personajes históricos. Como no podía ser de otro modo, dos estatuas, del propio Quijote y Dulcinea, completan la estampa.

  • Espera. Plaza Iglesias. Espacio central, abierto, escalonado y más importante de la localidad espereña. Donde se localiza la renacentista parroquia de Santa María de Gracia, del siglo XVI, aunque con alguna reforma barroca tras el Terremoto de Lisboa, en 1.755. Desde aquí se puede observar, en el cerro cercano el castillo medieval de la población, llamado de Fatetar, así como la ermita de Santiago, del XVI. Cerca, el Museo Municipal, conserva interesantes figuras íberas.

  • Estella. Plaza de San Martín. La localidad navarra destaca por su monumentalidad, que se muestra en la grandiosa plaza que les muestro. Destacan a la derecha, ocupando toda una fachada, el Palacio de los Reyes de Navarra, el único edificio románico civil de dicha comunidad; así como otros palacetes y edificios notables. En la parte superior, la iglesia de San Pedro de la Rúa, de estilo gótico, salvo en el caso de su espléndido claustro románico. En el centro de la plaza, una bonita fuente, y un precioso arbolado completa la estampa.

  • Gibraltar. Grand Casemates Square. Aunque no sea una localidad jurídicamente española, su cercanía a nuestra provincia, me hace incluirla como un lugar de visitas fáciles de ejecutar. Realmente es una plaza de armas, abierta y diáfana, rodeada de murallas de época moderna, posterior a la conquista británica. Hoy esas bóvedas, se encuentran llenas de restaurantes y tiendas, que dan vida al lugar. Sin embargo, lo más llamativo es ver a gran parte del centro histórico de la localidad escalar por el peñón hasta el llamado Castillo Moro, una torre de origen medieval. La imagen más que británica, recuerda a algún pueblo de la región de Liguria, en Italia.

  • Granada. Plaza del Mirador de San Nicolás. A decir por Bill Clinton, aquí se pueden ver los mejores atardeceres del mundo. Tenga o no, razón, lo cierto es que no hay mejor vista de la ciudad para ver la Alhambra con Sierra Nevada como fondo. La misma plaza, no sólo destaca como mirador, sino que también es digna de admirar la iglesia mudéjar, que le da nombre al lugar; así como el aljibe de origen musulmán. La cruz y el bonito arbolado completan una bella estampa, incomparable, en una plaza que tiene el mérito de ser una de las más bonitas en una de las ciudades más bellas del mundo.
  • Grazalema. Plaza de España. Estamos en una de las localidades más lluviosas de España, y que se encuentra a una altura superior a los 800 metros sobre el nivel del mar. Dentro de ella, podemos admirar una preciosa plaza donde se encuentran algunos de los monumentos más interesantes de la población. Una fuente con cuatro caños, de origen romano o visigodo, el Ayuntamiento, y por supuesto, presidiendo el lugar, la iglesia de Nuestra Señora de la Aurora, de arquitectura neoclásica. Todo ello, con las montañas y los bosques como telón de fondo.

  • Huelva. Plaza de las Monjas. Tal vez el rincón más completo, monumentalmente hablando, de la capital onubense. En ella todavía se ven unos pocos elementos decorativos regionalistas, como una caseta, además de la espectacular Fuente Magna y un bonito templete musical. En el plano arquitectónico, destacan el convento de las Agustinas, del XVI, en los estilos renacentistas y mudéjar; llamativo es también el antiguo Hotel París (edificio de La Bola), modernista de 1.907, el antiguo Banco de España, de 1.938, y aspecto neoclásico, así como algún edificio de aspecto regionalista (yendo para Concepción), y varios edificios neoherrerianos en la bocacalle de la Gran Vía, donde recientemente, se ha situado un monumento a Cristobal Colón.

  • Isaba. Plazuela. Bonita población situada en el Pirineo Navarro, y donde por más que busqué no encontré nombre de placeta alguna, ya que las direcciones se ordenan en barrios. No obstante, quería destacar la belleza del cuidado caserío típico, llenas en multitud de ocasiones, de macetas con flores. Como fondo, la torre campanario de la iglesia de San Cipriano, del siglo XV, y con aspecto de fortaleza.

  • Iznájar. Patio de las Comedias. Bonito pueblo cordobés, situado justo en el centro de Andalucía. Desde aquí se pueden observa los territorios de cinco provincias. La bella plazoleta se encuentra junto al castillo y a la iglesia, y se encuentra decorada en el centro por una fuente, así como por multitud de macetas de color añil y platos de cerámica que adornan las blancas paredes, así como sus rejerías.

  • Jerez de la Frontera. Plaza de San Miguel. En la localidad vinatera es también doloroso seleccionar una sola plaza. Ya que su centro histórico es enorme, y rico en rincones típicos y monumentales. Sin embargo, he optado por una pequeña plazoleta, silenciosa, irregular, y coqueta, pues se encuentra adornada con naranjos, típico andaluz. La sencillez del entorno, y del caserío, contrasta con la magnificencia del templo gótico de San Miguel, y su barroca fachada. Segunda catedral de la ciudad, es originaria del XVI, y dio origen a un barrio con alma flamenca.

  • Jimena de la Frontera. Plaza de la Constitución. Enorme y despejada plaza, en la entrada de la población campogibraltareña, donde destaca un solitario campanario, erigido en medio, cual faro, y que formaba parte de la iglesia de Nuestra Señora Coronada, derribada en 1.946. Desde aquí se puede observar una magnífica perspectiva general de la localidad, de blanco caserío, con el castillo nazarita coronando a la población.

  • Laroya. Plaza de la Constitución. Pequeña, y casi única plaza en el minúsculo pueblo almanzoreño. Presidida por la sencilla iglesia renacentista de San Ramón Nonato, del siglo XVI. Como todo el pueblo, y el entorno, se encuentra escalonada con respecto al caserío más alto que la plaza por un lado, en el otro, hay un magnífico mirador hacia los bancales que rodean a la localidad.

  • Los Barrios. Plaza de la Iglesia. Centro neurálgico de la localidad barreña, se sitúan varios de sus edificios más notables aquí. Destacando la iglesia parroquial de San Isidro, barroca del siglo XVIII, y donde llama la atención su alta torre, la casa de los Urrutia, palacete barroco del XVIII, con la típica decoración gaditana, así como el edificio del Ayuntamiento, de mediados del siglo XX, de arquitectura neobarroca.
  • Lucena. Plaza Colón. Llamada también Llanete de San Agustín, es una pequeña plaza, recogida y coqueta, y que además, conserva íntegro el caserío tradicional de la ciudad. Reinando la misma, la iglesia conventual cuya advocación da nombre al lugar, del siglo XVIII, tiene una arquitectura barroca, si cabe, más espectacular en el interior.

  • Luque. Plaza de España. Otra población de la Subbética cordobesa, en cuya parte más alta y despejada se localiza su principal plaza, casi un paseo alargado. En cada extremo de la misma, se localizan dos de los más importantes monumentos de la localidad: la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, obra de los Hernán Ruiz II y III en estilo renacentista, en el otro lado, el ayuntamiento, y tras él, se puede observar y subir, al castillo nazarita, que cubría la frontera norte del reino de Granada.

  • Macael. Plaza de la Constitución. Esta foto es antigua, del 2.008, actualmente, una enorme réplica de la  fuente de los leones ocupa un lado de la plaza. Fabricada al igual que la original, con mármol de Macael, famoso y cotizado en el mundo, y que forma parte de la mitad de los monumentos andaluces. La iglesia originaria de 1.609, en un estilo mudéjar del que sólo se ha conservado el exterior, el interior, se encuentra muy transformado. La misma cierra la plaza en forma diagonal, haciéndola más estrecha por el lado de la torre.  

  • Madrid. Plaza de Oriente. Preciosa plaza de lo que es justo el embrión de la ciudad. Aunque hay que especificar que no es la misma el núcleo de la población, sino el desaparecido alcázar, donde ahora está el Palacio Real, en la imagen, y las casas medievales que fueron demolidas para crear dicha plaza. Impulsada por José I, llegó a su fin con Pascual y Colomer. Su caserío circundante con una arquitectura que corresponde al siglo XIX, al igual que el Teatro Real, al otro lado, el Palacio Real, el más grande de su tipo en Occidente, y en estilos neoclásico y barroco, así como el Real Monasterio de la Encarnación, en estilo Herreriano, del XVII. En el centro, unos magníficos jardines, adornados con diversas estatuas como la de todos los reyes españoles, así como una al Cabo Noval, y un monumento a Felipe IV. 

  • Málaga. Plaza del Obispo. Pequeña plaza donde se encuentra tanto la Catedral, la famosa Manquita, como el Palacio del Obispo.  La primera nos regala aquí con la magnífica fachada principal, con su esbelta torre, todo en un espectacular estilo renacentista, el segundo, es un colorido edificio de estilo barroco andaluz, y una tremenda portada de mármoles. En el centro de la plaza, una bonita fuente, también de mármol, del siglo XVIII.

  • Manresa. Plaça de la Reforma. Como plaza en sí, es totalmente nueva, ya que debajo se construyó un aparcamiento de pago. No obstante, lo despejado de la misma, y los distintos grados de escalonamiento logran hacer justicia con el magnífico templo que es La Seu, una joya desconocida de estilo gótico, no obstante, conserva restos románicos, y otros elementos posteriores, renacentistas o barrocos en sus distintas dependencias. 

  Terminamos esta semana con la letra M de las distintas plazas de las ciudades que he ido pisando. La semana que viene más. Sin más me despido. Un saludo desde el sur.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Plazas I

  Hace ya un año o dos, no recuerdo bien, saqué una serie de entradas en las que señalaba una calle, o bien destacada, o bien típica, de las distintas localidades que he ido visitando. Es evidente que desde entonces he visitado más lugares, y que tenía en mente hacer otras series, entre las que estuviera los paseos y parques, o bien como ésta que inauguro hoy, sobre plazas. Hay que decir que nuestra tierra andaluza no suele ser pródiga en espacios abiertos, sobre todo en los pueblos, por aquello de la herencia árabe, que daba prioridad a los callejones por donde corriera el aire para refrescar a la población en nuestras tórridas canículas. No obstante, haberlas haylas, ya que tras la conquista cristiana, se establece el gusto por los espacios abiertos con distintas funciones: mercados, actos públicos, festejos, ejecuciones... Existen para todos los gustos, grandes, diáfanas, recogidas, recargadas, arboladas, con soportales, etc. Sin más, les dejo ahí con las plazas más destacadas para mi gusto, no es una cuestión objetiva, ya que no hay más criterio que mi propio agrado hacia una u otra. Aún así, en muchas ocasiones ha sido muy difícil seleccionar una, porque hay poblaciones que bien pudieran llenar varias entradas. Lo dicho, ahí van: 

  • Alcalá de los Gazules. Plaza Alta o de San Jorge. En la zona más alta de la población, y centro de un casco antiguo de herencia musulmana, como su nombre y apellido, la plaza llama la atención por dos joyas de la localidad: la iglesia de San Jorge, gótica y barroca, y el ayuntamiento, el más antiguo de la provincia, renacentista, del siglo XVI.

  • Algar. Plaza de la Constitución. En la ordenada población algareña, de plano ortogonal, viene a finalizar a la cuadrada plaza principal y fundacional, desde donde nace, herencia de las repoblaciones de Carlos III, y crece, el pueblo de Algar, tras la creación de la iglesia neoclásica, que tendría la advocación de la virgen de Guadalupe. Dentro de la misma plaza se encuentra el ayuntamiento. 

  • Almagro. Plaza Mayor. Una de las plazas más famosas de España, manchega, y joya del Siglo de Oro español. Las grandes cristaleras responden a la influencia alemana de los Fugger, banqueros de Carlos I, y a quienes se les había arrendado las minas de Almadén. De planta rectangular, tiene dentro al Ayuntamiento, varios palacetes, la antigua iglesia de San Bartolomé del XIX, y sobre todo, el único Corral de Comedias que queda en España, el cual, parece tener su origen a finales del XVI o principios del XVII.

  • Almería. Plaza de la Catedral. La capital almeriense tiene destacadas plazas dentro de su perímetro urbano. Sin embargo, la que escojo, tiene algo distinto al resto de localidades europeas, un aire oriental, más propio de tierras cruzadas, como Israel o Egipto, y cuyo aspecto se debe a su arquitectura renacentista de templo catedralicio con carácter de fortaleza, y a las palmeras datileras que la rodean. Al otro lado, el palacio del Obispo, es un edificio de estilo neorrománico del XIX, también para remarcar. Como curiosidad, aquí se rodaron algunas escenas de la película Patton. 

  • Almuradiel. Plaza de la Iglesia. En la mínima localidad manchega, situada tras Despeñaperros, se conserva una pequeña, pero bonita, iglesia de arquitectura neoclásica, y con monumental fachada de enormes pilastras y frontón. El resto de la plaza es de sobrio aspecto.

  • Antequera. Plaza de Santiago. Otra localidad en la que la selección de una plaza es un acto de extrema dificultad, debido a su enorme cantidad de monumentos, y a lo fotogénico de sus rincones. Sin embargo, opto por una plazuela recogida y adoquinada, donde se encuentra la pequeña y bonita iglesia de Santiago, así como el convento de Santa Eufémia, ambos con arquitectura barroca del siglo XVIII. En el centro, una bonita fuente, viene a completar una bella estampa.

  • Arcos de la Frontera. Plaza del Cabildo. Prácticamente el único espacio abierto y diáfano de una localidad, que entre su larga herencia musulmana, y lo apretado de su urbanismo de origen defensivo, enclavado entre dos tajos en un meandro del Guadalete. De aspecto cuadrada, tiene edificios de interés, como la propia iglesia de Santa María, en estilo gótico, con espectacular fachada plateresca y torre barroca, el castillo, de estilo también ojival, el Ayuntamiento, renacentista, y el Parador Nacional, en el antiguo palacio del Corregidor. Así como el famoso, y vertiginoso Balcón de Arcos, que da directo al tajo principal.

  • Barcelona. Plaça del Rei. Una gran ciudad, que destaca por su monumentalidad, y por su marcada división en lo que a urbanismo se refiere. Entre la ciudad de origen romano, y cuyo esplendor marinero se destacó en tiempos del gótico, y el Ensanche de Cerdá. La plaza escogida representa el embrión de la localidad en sí. Debajo se encuentran restos romanos, que dieron lugar al Museo de Historia de la ciudad, así como el Palacio Real, con el famoso Salón del Tinell, el palacio de Lloctinent y la capilla de Santa Ágata. Todos joyas góticas. Así como en un lateral se sitúa también, la Casa Padellás, también ojival, pero cuya situación no era esa, sino que fue trasladada piedra a piedra desde la calle Mercaders.

  • Benalup-Casas Viejas. Plaza Nuestra Señora del Socorro. Nos trasladamos ahora a una pequeña localidad, clave en la historia del siglo XX español, por sus famosos sucesos. En aquellos tiempos se acababa de contruir la iglesia cuya advocación da nombre a la plaza, con una extraña arquitectura regionalista, que mezcla el mudéjar andaluz de ladrillo y azulejos con el románico. Un caso único en Andalucía.

  • Bornos. Plaza Alcalde José González. Bonita plaza de típico aspecto andaluz, y que concentra algunos de los monumentos más famosos de la localidad bornense, como la iglesia renacentista de Santo Domingo de Guzmán, el Castillo Palacio de los ribera, del mismo estilo en su parte más moderna, aunque aquí mismo, se puede observar la parte de origen medieval, también al neoclásico ayuntamiento, así como varios palacetes. 

  • Burgos. Plaza Santa María. Bonita plazoleta que da a la fachada principal de la espectacular catedral burgalesa. Pero no he escogido la archiconocida imagen, y he optado por el otro lado de la plaza que nunca se enseña en las fotografías. Para que se vea, que la localidad rezuma gótico por sus cuatro costados, con parte de la misma Catedral, en la imagen en la parte derecha, y la iglesia de San Nicolás, también del mismo estilo, en la parte superior izquierda de la foto. La bella fuente del primer plano, es obra barroca del año 1.663, cuya autoría corresponde al artista cántabro Clemente de Quintana.


  • Cabra. Plaza Vieja. Realmente hablamos de dos plazas en una, la propia Plaza Vieja, adornada con una bonita fuente, jardines, y algún edificio de ladrillo visto; y las vistas que destacan desde aquí, donde se puede ver la del Conde de Cabra, un poco más alta, y donde se encuentran algunos de los principales monumentos de la ciudad, la iglesia de Nuestra Sra. de la Asunción y Ángeles, barroca, con aspecto interior de mezquita, así como el castillo de los Condes de Cabra, magnífica fortaleza, donde la tradición sitúa que estuvo preso Boabdil, y donde sí, la historia corrobora, nació Enrique II, fundador de la dinastía de los Trastámara.

  • Cádiz. Plaza de las Flores. En la Tacita de Plata es muy difícil escoger una plaza en concreto, porque es de las pocas ciudades del sur que concentran un gran número de ellas en el centro histórico, y todas magníficas. Sin embargo, he optado por una pequeña, y que en realidad, más que una plaza es una confluencia de caminos, no obstante, lo notable de la arquitectura del caserío neoclásico y barroco que le rodea, así como el tipismo de sus puestos de flores, la fuente de Columela, freidurías, churrerías, mercado de abastos cercano, y demás, completan una bonita estampa del Cádiz más típico, en la que destaca el bello edificio de Correos, de arquitectura regionalista, y cuya construcción fue polémica en la época, aunque hoy día se encuentra plenamente integrado.

  • Carmona. Plaza de Blas Infante (Puerta de Sevilla). Otra localidad de muy difícil elección, porque Carmona, aparte de su grandiosa monumentalidad, regala rincones incomparables para los amantes de la fotografía. He optado en esta ocasión por su espectacular Puerta de Sevilla, uno de los símbolos de la ciudad, y entrada a la misma, en la Edad Media, por el camino que venía de la ciudad Hispalense. Por lo demás, la fortaleza, de orígenes cartagineses, conserva restos romanos, almohades, y cristianos de los siglos XIV y XV. Por si fuera poco, justo en frente se encuentra la espectacular iglesia de San Pedro, con su pequeña Giralda.

  • Cartagena. Plaza de los Héroes de Cavite. Archiconocida plaza y monumento de mármoles blancos y negros, que no sólo conmemora a los héroes de Cavite en Filipinas, sino a los de Cuba y a todos los de la Guerra del 98, y que fue diseñado por el asturiano Julio González-Pola y García. Es un espacio bellamente ajardinado, diáfano y abierto, como no podía ser de otra forma, al propio puerto de la ciudad. Las otras caras de la plaza van a parar al magnífico e impresionante Ayuntamiento, de arquitectura modernista, al igual, que el resto de edificaciones existentes, dentro de las cuales, por una, se accede al, no menos tremendo, Teatro Romano.

  • Castellar de la Frontera. Plazuela dentro del castillo. El pueblo viejo de Castellar tiene la singularidad de encontrarse dentro del castillo. Aunque trasladada la población, al pueblo nuevo a mediados del XX, lo cierto es que el alma todavía perdura en el interior de la fortaleza. Dentro de ésta, y mantenida por hippies, se pueden encontrar estampas auténticas, que parecen sacadas de los tiempos de Al Andalus, como ocurre con esta pequeña plazoleta, que sirve de entrada única a la localidad.

  • Ceuta. Plaza de Armas de las Murallas Reales. La enorme e impresionante fortaleza, de origen portugués, y ampliada por los españoles, marcaron la frontera de la ciudad hasta la Guerra de Marruecos, sucedida entre 1.859 y 1.860, época en que tras la victoria española se amplía considerablemente el territorio hasta lo que es hoy día. Las murallas se conservan prácticamente íntegras, y el foso, que sigue siendo navegable, sirvió de refugio de los distintos barcos a lo largo de los siglos. En la Plaza de Armas se disponían en formación la enorme guarnición, y hoy día impresiona por su tamaño, de hecho, varios restaurantes dan vida a la misma.

  • Chiclana de la Frontera. Plaza de Jesús Nazareno. Uno de los rincones más típicos y queridos de la localidad chiclanera, también llamada Alameda Lora, y que conserva  íntegro el caserío típico de la ciudad, con algunas notables portadas neoclásicas e isabelinas. Aunque lo que más destaca, es la fachada de la iglesia del convento que le da nombre al lugar, barroco del XVII, con aspecto muy gaditano, y una impresionante fachada de mármol genovés, y enormes columnas salomónicas. No menos espectaculares son sus hornacinas con sus respectivas esculturas.

  • Chipiona. Plaza de Juan Carlos I. Bonita y recogida plaza, que fue embrión de la localidad, adornada con magníficas palmeras y buganvillas, que le dan un aire más andaluz, si cabe al rincón. En ella, se concentran tres de los edificios más importantes de la ciudad, el Ayuntamiento, la ermita del Cristo de las Misericordias, y sobre todo, la iglesia de Nuestra Sra. de la O, la primera que tuvo la ciudad, de origen gótico, del que solo queda la fachada lateral, fue reconstruida tras el Terremoto de Lisboa, en el estilo barroco que se ve en la actualidad.
  • Conil de la Frontera. Plaza de Santa Catalina. Uno de los rincones más bellos y vitales de la localidad, es también donde se concentra gran parte de los monumentos de la población, tales como la impresionante Torre de Guzmán, gótica del siglo XIV, el museo de Raíces Conileñas, más que aconsejable, la ermita renacentista de Jesús Nazareno, y la iglesia de Santa Catalina, de finales del XIX, ecléctica, pero con trazas que anuncia la llegada del modernismo. El buen ambiente, y las casas adornadas con macetas y buganvillas hacen del lugar un sitio agradable.
  • Córdoba. Plaza del Potro. El centro histórico cordobés nos brinda algunas de las mejores plazas españolas, algunas como la del Cristo de los Faroles, la cual es un auténtico viaje en el tiempo, otras como la Corredera, supone la única de su tipo en Andalucía. Sin embargo he optado por la del Potro, ya que su aspecto se ha conservado, íntegro y monumental, a lo largo de los siglos, las edificaciones apenas han cambiado, así como el adoquinado, ni la fuente, renacentista del siglo XVI, y que le da nombre al lugar. Aquí se encuentran en el antiguo hospital de la Caridad, los museos de Bellas Artes, y el de Julio Romero de Torres; además, aún se conserva la Posada del Potro, citada por Cervantes en el Quijote.
  • El Bosque. Plaza de la Constitución. Sencilla localidad serrana de la nuestra provincia gaditana, y que en su plaza central se sitúan los dos edificios más importantes de la localidad, tales como el Ayuntamiento, de estilo neoherreriano, de aspecto muy madrileño, y la iglesia de Santa María de Guadalupe, de arquitectura neoclásica.

 Termino aquí esta primera entrada sobre las distintas poblaciones en orden alfabético, que he ido visitando, espero haber cumplido con la misión de dar a conocer lugares en los que uno puede reposar un rato, y observar cuanto le rodea. Un saludo desde el sur.